Presentación

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jueves 8 de marzo de 2012

El "efecto espectador" en la organización


Foto de Fundacionfadei
Estos días ha salido en varias reuniones el problema de lo que en psicología se denomina el "efecto espectador" y que viene a significar que "es menos probable que alguien intervenga en una situación de emergencia cuando hay más personas que cuando se está solo"

Estamos en una playa y hay una persona ahogándose en el agua.
Si estamos sólos, será más que probable que nos lancemos a su rescate sin pensarlo mucho ya que no hay nadie más a quién acudir y en consecuencia, el 100% de la responsabilidad en la solución del "problema" está en nuestras manos.

Si por el contario estamos rodeados de gente, será muy probable que pensemos que entre todas esas personas estará el socorrista, o alguien mejor cualificado que nosotros, o alguien más lanzado. En definitiva, es muy probable que nadie se lance al rescatepensando que hay otros que "debieran" hacerlo antes que nosotros.

En las organizaciones pasa esto muy a menudo: vemos un problema pero no lo abordamos porque pensamos que no es nuestra responsabilidad, o que si otros lo han visto y no han hecho nada, por qué tengo que hacerlo yo, o que seguro que habrá otros más cualificados para resolverlo... pero el problema sigue ahí sin resolverser y sin que nadie haga nada.

¿Cual sería la forma correcta de actuar ante un ahogamiento? Lo primero llamar al 112 para avisar del ahogamiento, luego intentar salvar a quien se está ahogando y por último, una vez resuelta la emergencia, presentar ante la instancia correspondiente una propuesta para que se contraten socorristas en la zona o cualquier otra medida para que no se vuelvan a producir más ahogamientos en el futuro.

Exactamente lo mismo que debieramos hacer en nuestra organización ante cualquier problema o emergencia que se nos produzca, es decir, actuar siempre como si el 100% de la responsabilidad estuviera en nuestras manos.

fuente:  http://k2kemocionando-novedades.blogspot.com/2012/03/el-efecto-espectador-en-la-organizacion.html

domingo 12 de febrero de 2012

Prosperidad sin crecimiento – Tim Jackson


Las causas, y las consecuencias, de la presente crisis económica son, a estas alturas, de sobra conocidas por todos. Por eso son de gran importancia libros como Prosperidad sin crecimiento, donde se dan las claves para construir una nueva economía que respete tanto los límites que nuestro planeta nos impone, como las necesidades y la dignidad del ser humano.
El libro se basa en un informe que su autor, Tim Jackson, elaboró como comisionado de economía de la Comisión para el Desarrollo Sostenible del gobierno británico; y en él se cuestiona el presente paradigma económico dominante de crecimiento infinito.
Inmersos en la falsa realidad que los políticos, las instituciones, las empresas y los medios han creado, oír hablar de frenar el crecimiento parece un sinsentido. Pero también es un sinsentido impeler a consumir “para salir de la crisis” a gente que está perdiendo sus empleos, sus viviendas y está viendo recortados sus derechos sociales.
En cualquier caso, lo cierto es que los límites naturales que pondrán brusco freno al crecimiento están a punto de ser alcanzados, como nos explica el autor. No se puede crecer indefinidamente en un mundo finito. Y recursos vitales como el agua y la tierra cultivable; o estratégicos, como el petróleo o ciertos minerales, están agotándose rápidamente. Por otro lado, el mito del crecimiento ha fallado. Ha fallado en los países desarrollados, allí donde la inestabilidad económica que provoca la búsqueda del crecimiento a toda costa crea inestabilidad; pero especialmente ha fallado a los millones de personas que cada día sobreviven sin lo elemental. A pesar de esa realidad, las medidas tomadas por los gobiernos tras el estallido de la crisis en 2008 se han dirigido a recuperar ese crecimiento que nos pone al límite de la supervivencia en el planeta y que condena a millones a la miseria.
La solución a esta lamentable situación, para el autor, pasa por transformar la economía, la sociedad y las instituciones de gobierno.
Tim Jackson defiende que el dilema del crecimiento nos tiene atrapados, porque nos negamos a abandonar la idea de que la estabilidad económica requiere crecimiento económico. Sin embargo, él defiende la necesidad de crear una macroeconomía que revise los conceptos de productividad, rentabilidad, inversión y ahorro que ahora se manejan. Por supuesto, será una economía que invierta en energías renovables, en eficiencia energética, en la recuperación de ecosistemas o en la lucha contra el cambio climático. Y, sobre todo, será “una macroeconomía ecológica y socialmente alfabetizada para acabar con la locura de separar la economía y el medio ambiente”.
A la vez, Tim Jackson estima perentorio acabar con la lógica social del consumismo. “La libertad ilimitada para expandir nuestros apetitos materiales no es sostenible. El cambio es fundamental”. La solución pasa por que la sociedad comprenda que la felicidad no consiste en acumular bienes, sino en lo que el autor denomina “florecimiento”. Fomentar y hacer crecer aquello que nos hace humanos: las relaciones con los demás y con el medio ambiente, la educación y la cultura, la salud, etc. Y convertir esas actividades en la base de la nueva economía.
Por último, el cambio también atañe a las instituciones de gobierno. En esta crisis se han demostrado como verdaderas valedoras de la idea de que crecimiento económico y prosperidad son sinónimos. En el nuevo paradigma cuya creación Jackson defiende, el gobierno debería alejarse del catastrófico laissez faire para ocuparse de manera activa y responsable de promover políticas que refrenden y aseguren las bases de la nueva economía. A la vez que a intervenir en el contexto social para corregir la lógica del consumismo, como sin duda lo ha hecho hasta ahora para fomentarla.
Prosperidad sin crecimiento es un libro ameno, claro y bien documentado. Propone un cambio radical, pero sin duda necesario. Y tan sólo comete el defecto de creer que los gobiernos se muestran receptivos a la idea de alterar las bases de la economía, de la sociedad y de la política. El libro fue escrito en 2009, cuando se iba a “refundar el capitalismo” y adolece de un optimismo que, tres años después y a la luz de los acontecimientos, carece de toda base real. Sin duda caminamos hacia un cambio, aunque sólo sea porque hemos rebasado muchos de los límites que el planeta nos impone. Pero ese cambio, es de temer, será tumultuoso.
Fuente:

viernes 10 de febrero de 2012

Marcin Jakubowski: modelos de código abierto para la civilización


Marcin Jakubowski: modelos de código abierto para la civilización

(Pressenza, Los Angeles).- Por medio de herramientas digitales, Marcin Jakubowski está dándole difusión pública y de manera gratuita a los planos de 50 máquinas agrícolas, permitiendo así que cualquiera pueda construir su propio tractor o máquina cosechadora desde cero. Y eso es sólo el primer paso para transformar a toda una aldea en autosuficiente.
“Hola, me llamo Marcin soy agricultor, tecnólogo Nací en Polonia, ahora en EE.UU. inicié un grupo llamado Open Source Ecology. Hemos identificado las 50 máquinas más importantes que creemos hacen falta para que exista la vida moderna; cosas como tractores, hornos de pan, constructores de circuitos. Entonces nos propusimos crear una versión de código abierta, de bricolaje casero, que cualquiera pueda construir y mantener por una fracción del costo. Lo llamamos el Kit de Construcción de la Aldea Global.
Les voy a contar una historia. Terminé mis ventipico con un doctorado en energía de fusión y descubrí que yo era inútil. No tenía habilidades prácticas. El mundo me presentó opciones y yo las tomé. Supongo que podemos llamarlo estilo de vida de consumo. Empecé una granja en Missouri y aprendí economía agrícola. Me compré un tractor… luego se rompió. Pagué para que lo reparen… luego se arruinó otra vez. Y pronto yo también estaba en la ruina.
Me di cuenta que las herramientas adecuadas, económicas, que necesitaba para empezar una granja y un establecimiento sostenibles simplemente no existían. Yo necesitaba herramientas robustas, modulares, altamente eficientes y optimizadas, de bajo costo. hechas de materiales locales y reciclados que duren toda la vida, no las diseñadas para la obsolescencia. Me di cuenta de que tendría que crearlas yo mismo. Así que hice precisamente eso. Y las probé. Y hallé que la productividad industrial puede lograrse a pequeña escala.
Así que publiqué los diseños 3D, los planos, videos de instrucción y presupuestos en una wiki. Luego empezaron a aparecer colaboradores de todo el mundo con prototipos de máquinas nuevas en visitas dedicadas a proyectos. Hasta ahora tenemos 8 prototipos de un total de 50 máquinas. Y ahora el proyecto está empezando a crecer por sí mismo.
Sabemos que el código abierto tuvo éxito en herramientas de gestión de conocimiento y creatividad. Y lo mismo está empezando a suceder con el hardware. Nos estamos centrando en el hardware porque es el hardware el que puede cambiar la vida de las personas de maneras realmente palpables. Reduciendo las barreras a la agricultura, la construcción, la fabricación, podemos liberar muchísimo potencial humano.
Y no sólo en el mundo en vías de desarrollo. Nuestras herramientas se hacen para granjeros, constructores, emprendedores, creadores de EE.UU. Hemos visto mucho entusiasmo en estas personas, que ahora pueden empezar en el ramo de la construcción, en fabricación de piezas, en agricultura comunitaria (CSA) orgánica, o simplemente venderle energía a la red. Nuestro objetivo es un depósito de diseños publicados tan claros y completos que una simple copia de DVD sea un kit para iniciar una civilización.
He plantado cien árboles en un día. He moldeado 5 000 ladrillos en un día con la tierra bajo mis pies. y construí un tractor en 6 días. Por lo que hemos visto, esto es sólo el principio.
Si esta idea es realmente buena entonces las implicancias son significativas. Una mayor distribución de los medios de producción, cadenas de suministros que respetan el ambiente, y un renacer de la cultura de hacerlo uno mismo ojalá superen la escasez artificial. Estamos explorando los límites de lo que todos podemos hacer por un mundo mejor con la tecnología de hardware abierto.
Gracias”.

miércoles 18 de enero de 2012

oGob Navarra: la colaboración ciudadana para el mantenimiento de los servicios públicos


Gobierno abierto Navarra
El Gobierno de Navarra ha presentado una aplicación móvil, oGob Navarra, que permitirá que cualquier ciudadano con un smartphone pueda reportar una incidencia al Gobierno de Navarra. La aplicación mandará incidencias en los servicios públicos de limpieza, vías públicas y señales, mobiliario, jardines, alumbrados, transporte, carreteras o establecimientos privados.
Esta aplicación permite posicionar automáticamente la incidencia en un mapa, adjuntar una foto y una descripción. Unavez la hayamos abierto, podremos comprobar el estado en el que se encuentra y tendremos uns canal de comunicación bidireccional con la administración. Estas iniciativas presentan una doble vertiente; mayor facilidad para las comunicaciones con la administración en el estado de los servicios públicos y una mayor concienciación del cuidado del entorno público.

Todos vemos a diario infinidad de espacios o servicios públicos deteriorados, que no se reponen o que no tienen el mantenimiento adecuado. En unas ocasiones, estas deficiencias se originan por la falta de medios, tanto económicos como materiales y en otras ocasiones, porque los propios responsables en la administración de su cuidado y mantenimiento ni siquiera saben del deterioro de una señal o del bache en una calle poco transitada.
Abrir el Gobierno y la gestión de los servicios públicos es una tarea que se debe llevar a cabo por parte de todas las administraciones como sistema de transparencia y mejor comunicación para facilitar la prestación de servicios públicos. Esperemos que muchos otros gobiernos pongan en marcha planes similares al Gobierno de Navarra y que también resuelvan los problemas e incidencias que le comuniquen los ciudadanos, que realmente es el pilar fundamental de esta iniciativa.
fuente: